Radio Encuentro FM 103.9

Lunes 11 de Enero del 2021 - Noticias

“Tenemos que llegar a les jóvenes con un mensaje de prevención y cuidado que no implique culpabilizarles”

En la mañana de la radio dialogamos con la socióloga Melina Vázquez, integrante del Grupo de Estudios de Políticas y Juventudes del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires, a propósito del señalamiento de este sector de la población como principal responsable de la nueva ola de contagios de Covid/19.

En la nota, la especialista en juventudes sostiene que debe incluirse a los y las jóvenes en la redacción de los protocolos de cuidado en el marco de la pandemia, acercando su voz y opinión. Se mostró crítica también de los mensajes estigmatizantes que proponen muchos medios de comunicación masivos respecto de las conductas juveniles.

Para escuchar la entrevista recuerda suspender el audio en vivo de la radio.

Compartimos el Comunicado:

Ante la responsabilización de les jóvenes por la nueva ola de contagios

Frente al nuevo aumento de los contagios por Covid-19 y ante el reciente inicio de la campaña de vacunación en la Argentina, los medios masivos de comunicación han difundido imágenes estereotipadas del incumplimiento de las medidas de cuidado en plena temporada veraniega. En las mismas, encontramos jóvenes en reuniones sin distancia social ni uso de tapabocas en playas, plazas, aglomeraciones y fiestas ilegales (denominadas “clandestinas”).
Aunque estas imágenes muestran realidades existentes y preocupantes, el foco es puesto de modo exclusivo en el rol les jóvenes, a quienes se señala como responsables únicos o principales del crecimiento de los contagios y del incumplimiento de las medidas de distanciamiento y prevención sanitaria. Días atrás el ministro de seguridad bonaerense, Sergio Berni, llamó a les jóvenes a hacer “la patriada de no quejarse” y estableció comparaciones con la condición de joven soldado combatiente en la Guerra de Malvinas en 1982. Más allá del carácter adultocéntrico y de las aberrantes extrapolaciones históricas, este discurso abona la estigmatización de les jóvenes, culpabilizándolos por sus supuestos comportamientos y por desbordes que les exceden, en la medida en que son emergentes de dinámicas sociales más amplias.
Antes que nada, no se trata de “defender” a les jóvenes desde un lugar adulto y externo, de negar o relativizar hechos, que vendría a ser lo mismo que hacen quienes les responsabilizan. El ascenso de los contagios obedece a una multiplicidad de factores, entre los que podemos mencionar: cansancio social; descuidos e indiferencia frente a los efectos del virus; las políticas de salud pública existentes y faltantes; las insuficientes políticas de comunicación acerca de cuidados y prevención con perspectiva generacional y, por supuesto, a la (ir)responsabilidad social y colectiva, en muchos casos asociada con grupos políticos que se oponen a las medidas sanitarias. Estos elementos configuran a las juventudes como uno más de los grupos sociales antes que como único o principal responsable.
Asumimos la importancia de llegar a les jóvenes con un mensaje de prevención y cuidado que no implique culpabilizarles, ni tampoco esperar un comportamiento ejemplar que otros grupos sociales y etarios no son capaces de alcanzar. En todo caso, lo que se necesitan son mensajes que partan de su reconocimiento, estén formulados con una perspectiva generacional que les tome en cuenta y trabaje con y para elles.
Los discursos sociales de estigmatización y sanción moral hacia las juventudes no son nuevos, menos aún en situaciones socialmente complejas como la que atravesamos. Los efectos de esos discursos son persistentes y habilitan prácticas discriminatorias y estigmatizantes, cuando no punitivas. Así, notamos con cierta preocupación la circulación de propuestas que apuntan, por ejemplo, a la movilización de las fuerzas de seguridad en las calles como forma de prevención de contagios entre les jóvenes. El caso de Facundo Astudillo Castro muestra que la presencia de las fuerzas de seguridad representa uno de los principales problemas, antes que la solución, para el trabajo con jóvenes. A esto se suma el sesgo de clase con el que suelen tener lugar los hechos de violencia policial e institucional.
Si la existencia o la falta de cuidados atraviesa a los diversos grupos sociales, ¿por qué sostener que son les jóvenes los responsables de la suba de casos? ¿acaso no hay reuniones en espacios cerrados y aglomeraciones puertas adentro protagonizadas por adultes?. Por otro lado, ¿es esto lo único que hacen les jóvenes?, ¿por qué se invisibilizan otras experiencias en las que han tomado protagonismo en la pandemia?
Aunque con menos impacto mediático, les jóvenes han sido quienes en contextos signados por la desigualdad y la precariedad han afrontado la difícil tarea de continuar sus estudios de manera virtual en todos los niveles del sistema educativo.
Son también quienes han desarrollado trabajos “esenciales” y han puesto el cuerpo en el funcionamiento del sistema de salud, donde tanto el personal de enfermería, de guardia y residentes son predominantemente personas jóvenes. También en trabajos precarizados como los de aplicaciones de reparto y delivery, desarrollados en momentos en los que la circulación de personas y objetos se vio restringida por las medidas de aislamiento social. En todos estos casos, les jóvenes trabajadores se ven expuestos a la posibilidad de contagio en el transporte público y en sus trabajos, donde no siempre se cumplen las correctas condiciones de higiene, prevención y protocolos.
Les jóvenes son también quienes han protagonizado el desarrollo de tareas solidarias y militantes en los barrios populares, trabajando en la distribución de elementos de higiene y de alimentos con quienes se encuentran más desprotegidos en medio de una crisis sanitaria y económica sin precedentes. Estos han participado de la ampliación de de la llamada economía popular.
Estos y otros ejemplos invitan a poner en perspectiva la visión que se ha instalado mediáticamente acerca de les jóvenes y las “fiestas clandestinas” como única forma de aproximarse al lugar de las juventudes en la pandemia. Para encontrar una solución genuina que abone una dinámica social de cuidados y prevenga nuevos contagios creemos que es necesario evitar las miradas simplistas que terminan estigmatizando y responsabilizando a les jóvenes, puesto que solo producen rechazo y falta de escucha.
Asimismo, creemos que es preciso implementar políticas públicas de prevención y promoción más eficaces y singularizadas, que incluyan las voces juveniles con un mensaje que focalice más en las medidas necesarias para el cuidado, antes que en el castigo y la culpa.
El necesario debate sobre la pandemia y las respuestas colectivas que necesitamos frente a esta inédita crisis sanitaria, social, económica y política deben producirse incorporando y reconociendo a les jóvenes, sus prácticas y sus voces. Es con elles y no en su contra.
Grupo de Estudios de Políticas y Juventudes (GEPoJu)
Instituto de Investigaciones Gino Germani
Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires
7 de enero de 2021
Nota vinculada:

La pandemia y un pedido del presidente a los jóvenes para cuidarse y cuidar así a les mayores

Foto de entrada:

Captura de uno de los spots de la campaña de  concientización del gobierno nacional: Practiquemos la CUIDADANÍA.

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