Pastoral de la Niñez preocupada por la desatención de la niñez y la adolescencia

El equipo de Pastoral de la niñez del obispado de Viedma hizo público un documento en el que expresa preocupación por la situación que atraviesa el Ministerio de Desarrollo Social en referencia a la atención de la niñez y adolescencia, y se solidariza con la postura de trabajadores de la SENAF quienes en un documento reclaman dignidad ante la temática y el no vaciamiento de las prácticas territoriales.

COMUNICADO:

La Pastoral de Niñez de la Diócesis de Viedma, como parte de la Vicaria de la Fraternidad,  queremos manifestar nuestra preocupación  por la situación que atraviesa el Ministerio de Desarrollo Social en referencia a la atención de la niñez y adolescencia

Es urgente que el Coniar cumpla las funciones para las que fue creado,  convocando a las organizaciones no gubernamentales a trabajar en conjunto y no creando consejos paralelos. En coherencia con la Ley  delinee las políticas públicas con respecto a la infancia,  enmarcadas en la Convención de los Derechos del Niño, la Ley Nacional Nº 26061 y la Ley Provincial Nº 4109.

Nunca más tan presente la palabra del Evangelio (Mateo 18, 5.10) ” el que recibe en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe. … Cuídense, no desprecien a ninguno de estos pequeños. Pues yo se lo digo: sus ángeles en el Cielo contemplan sin cesar la cara de mi Padre del Cielo.” Palabras que nos llevan al compromiso de trabajar para que no se vulnere ningún derecho de un niño en nuestra provincia.

Nos preguntamos  ¿qué política pública está llevando nuestra provincia en relación a los niños? ¿Por qué no hay dialogo con sus trabajadores? ¿Por qué los programas no son puestos al servicio de la comunidad más vulnerada? ¿Por qué el vaciamiento de los  programas preventivos promocionales?    ¿Por qué los empleados no tienen  un contrato laboral acorde con el trabajo que deben realizar   sin  cercenar  sus derechos? ¿Es que la vida de nuestros niños no vale nada?.

Estas ausencias van creando el ambiente propicio para impulsar “la baja en la edad de punibilidad”  como freno a las consecuencias que hoy contemplamos: pibes totalmente “sacados”   en situaciones de vulnerabilidad,  que han sido en su mayoría “abandonados” por un Estado ausente y pobre en políticas de atención y contención. Un problema de inoperancia, de no llegada, de falta de compromiso y de voluntad política, se quiere solucionar castigando a quienes el mismo sistema no atendió en el momento propicio.

Urge ir más allá de  los diagnósticos y organigramas,  y poner  “el cuerpo” a las distintas situaciones que emergen por doquier y que están destruyendo la vida de nuestros niños, niñas y adolescentes.

El documento concluye expresando el acompañamiento a trabajadores de la SENAF quienes en un documento reclaman dignidad ante la temática y el no vaciamiento de las prácticas territoriales.