Ocupación en el Lavalle

Algunos pocos varones se preparaban para pasar a noche, al menos esa era la perspectiva cuando comenzaba a ocultarse el sol y el frío reaparecía con fuerza.

La vida iba encontrando lugar: parejas jóvenes seguían emprolijando las divisiones, ponían carteles identificando los lotes,  llegaban algunas carpas, algunos tablones señalaban el primer paso para ir armando una casita, varios autos, y hasta alguna ronda de mate,y hasta unas vecinos y vecinos de cerca acompañando.

En todos lados, los chicos jugaban como lo hacen todos los días, con los elementos más sencillos, ante la mirada de papás y mamás con las mismas recomendaciones: cuidado con el más chiquito, no se vayan a lastimar…

Esperan.