¿Dónde está Silvia? Un grito de muchas voces

Al cumplirse 4 meses de la desaparición de Silvia Vázquez Colque, las Mujeres Organizadas de la Comarca encabezaron una movilización por las calles céntricas de Viedma, haciendo paradas especialmente en los organismos estatales que están involucrados en el caso, ya sea por no haber acompañado y contenido a Silvia antes de su desaparición como así también en aquellos organismos que desde hace 4 meses debieran garantizar su búsqueda.

La marcha salió desde la plaza San Martín y la primera parada fue en el Ministerio de Desarrollo Social “De este Ministerio de Desarrollo Social depende el Consejo Provincial de la Mujer. El Consejo que debiera trabajar en pos de los derechos de todas las rionegrinas. El Consejo que en enero tuvo que recibir la orden de un juez diciéndole que tenía que hacer su trabajo: acompañar a Silvia que había sido apuñalada. Imagínense si para que cada ciudadano cumpliera su trabajo se necesitaran órdenes judiciales. De este Ministerio depende el Consejo Provincial de la Mujer cuya presidenta, se ha excusado de no haber acompañado ni garantizado el resguardo de Silvia Vázquez Colque “porque ella no quería”. No vamos a permitir que la presidenta del Consejo de la Mujer, Laura Azanza, culpabilice a Silvia Vazquez Colque de lo que ella no hizo ni de lo que no se ocupó que suceda. Si Silvia no recibió acompañamiento y contención es responsabilidad del CPM y de Laura Azanza como máxima autoridad” señalaron. Apenas una de la mujeres terminó de leer, todas las y los manifestantes estallaron en el grito de “¡Fuera Azanza, fuera!”.


Luego la movilización, de unas 50 personas, caminó hasta la manzana histórica donde funciona el Consulado Boliviano. “Llegamos al Consulado Boliviano que parece no enterarse que una de sus ciudadanas está desaparecida. Que hay una familia en Bolivia que no está siendo informada de cómo avanza la causa. No le pedimos al Consulado que asuma las responsabilidades que tiene la Justicia, pero sí que acompañe y contenga a la familia de Silvia. Le hemos hecho algunos pedidos concretos, muy básicos y todavía estamos esperando respuestas. Esas respuestas las está esperando la familia de Silvia, en Potosí, desde hace ya 4 meses” expresaron y pegaron carteles con la foto de Silvia en las paredes y en la puerta de ingreso a la manzana.

Desde allí se dirigieron hasta el Ministerio Público Fiscal, dependiente del Poder Judicial, ubicado en la calle Roca. “Silvia Vázquez Colque lleva 4 meses desaparecida. En enero había sido apuñalada por su ex pareja, que estuvo preso un tiempo hasta que un se cambió la carátula, de tentativa de homicidio a lesiones y él recuperó su libertad. Esa persona es la última que vio a Silvia, el 4 de junio. Sin embargo, la fiscal Paula Rodríguez Frandsen considera que no hay conexión entre una causa y otra. A los fiscales y demás funcionarios judiciales les queremos preguntar ¿cómo actuarían si Silvia fuera su amiga, su hermana, su hija?”

Y agregaron: “Cuatro meses de una mujer desaparecida. Las acciones que están realizando no colman las expectativas de una comunidad que necesita encontrar a una de sus vecinas. Creemos que habiendo una vida en juego las acciones deberían ser incansables. Hace más de un mes que no hay allanamientos. Sabemos de vecinas de Silvia que todavía no han sido llamadas a declarar, cuando son las personas que podrían aportar datos a la causa. Hubo testigos que dijeron que tenían aportes para hacer y la fiscal demora días en ponerse en contacto. Sinceramente les preguntamos: ¿quieren encontrar a Silvia? Somos muchas y muchos los que sí. Por eso les vamos a exigir que hagan lo que tienen que hacer y nos respondan: ¿dónde está Silvia Vazquez Colque?”

Frente a la Jefatura de Policía, otra de las mujeres tomó la palabra y expresó: “Cuando Silvia llevaba 6 días desaparecida, la misma persona que la había apuñalado, y que tenía una restricción de acercamiento fue a la comisaría a hacer una exposición de abandono de hogar. ¿Cómo puede ser que nadie en esa comisaría haya advertido esta situación? ¿Cómo puede ser que no le avisaran al juez? ¿Por qué nadie consideró que eso ameritaba comenzar su búsqueda, perdiendo tiempo que, tratándose de una desaparición, hubiera sido clave para dar con su paradero?”. Cuando el discurso llegó a ese punto, los gritos de “¡Policía cómplice!” de varias de las manifestantes, obligaron a hacer una pausa en la lectura.

“Exigimos una institución policial que actúe con perspectiva de género, que tome las denuncias de las mujeres que prácticamente todos los días se acercan buscando ayuda y se encuentran con una revictimización en estos lugares, donde hasta se les exige hacer medicaciones con los agresores. ¡Basta de complicidad! ¡Basta de ineficiencia!”. Luego de dejar los carteles con el reclamo en las paredes, la marcha continuó acompañada de cantos hasta el edificio del Poder Judicial.

Allí, algunas mujeres en nombre del grupo se acercaron a los policías que habían cerrado las puertas de acceso a pedirles ingresar al edificio (que en esas horas del mediodía debía estar abierto) para leer el documento preparado. La respuesta fue un no rotundo que provocó reacciones: “¡Las puertas de la Justicia cerradas para Silvia!” gritaban las manifestantes.

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Antes de retirarse del lugar expresaron: “No descansaremos hasta que el Estado se responsabilice y deje culpabilizar a las mujeres por su ausencia. Este Poder Judicial nos tiene que responder dónde está Silvia y dónde está Zulema Walter, que también cumplió 4 meses desaparecida, el pasado domingo”.

Por último, la marcha llegó a casa de Gobierno. Dada la hora y tratándose de un día de semana, el número de participantes se había reducido. Una de las mujeres se acercó a los policías que estaban delante de la puerta blindada que se cierra cada vez que hay manifestaciones: “Queremos pasar al patio a leer un escrito y que todos los que están adentro escuchen”. Uno de los policías ingresó llevando este pedido a las autoridades, que negaron esa posibilidad y en cambio ofrecieron que dejen una nota. Una nota para apilar junto a las que ingresan cada día. “No. Queremos pasar, somos pocos, el patio es amplio y necesitamos hablar y que nos escuchen”. Otra vez: no. Una de las mujeres tomó la palabra y leyó en la vereda: “El actual gobierno de nuestra provincia tiene claras muestras de desconocer o ignorar la violencia hacia las mujeres. Desde el hecho gravísimo de sostener a un legislador de su partido político acusado de abuso sexual, a no tener políticas públicas claras con presupuesto acorde para atender esta problemática. Le exigimos al gobernador la renuncia de la actual presidenta del Consejo Provincial de la Mujer y el inmediato reemplazo por personas capaces y sensibles para atender a las mujeres”.

La marcha llegaba a su fin. Gargantas cansadas, cuerpos castigados por el viento y los ojos de Silvia mirando desde cada uno de los carteles a un puñado de personas que le devolvían la mirada como prometiéndole: hasta que te encontremos, no vamos a dejar de buscarte.

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