Homenaje a María Emilia, Paula y Verónica

Ayer se conmemoraron 20 años del primer triple crimen, un hecho que conmocionó y marcó para siempre la historia de la ciudad. “El triple crimen fue triple femicidio” fue la consigna que encabezó la movilización y se multiplicó en banderas y en las voces de los que marcharon.

 

Cipolletti decidió no olvidar y ayer, al cumplirse 20 años, del asesinato de María Emilia González, Paula González y Verónica Villar, una nutrida manifestación les rindió homenaje y pidió por justicia completa. Tenían 24, 17 y 22 años. El primer triple crimen conmocionó a la ciudad y la cambió para siempre.

Las chicas habían salido a caminar y dos días después, el 11 de noviembre de 1997, las hallaron asesinadas, cerca de la calle San Luis, en un sector conocido como Los Olivillos.

En ese entonces, cuando la palabra femicidio aún no existía, la muerte de las chicas se investigó como homicidio. Ayer, las mujeres en lucha de la ciudad, decidieron cambiar la consigna: “Nosotras decimos que el triple crimen fue triple femicidio y dejó en evidencia el profundo machismo de la sociedad cipoleña y la impunidad que garantizan las fuerzas represivas, el poder político y el poder judicial”, reflexionaron en un comunicado de prensa. Se refirieron así a la investigación que se llevó adelante y que sólo logró condenar a Claudio Kielmasz, aunque no como autor del crimen sino como partícipe necesario. Aunque la justicia nunca pudo esclarecer si existió un cómplice ni quién fue, Kielmasz fue condenado como “coautor de secuestro agravado y reagravado seguido de muerte”.

La marcha fue encabezada por una cuerda de tambores . Detrás y con una gran bandera, iba la mamá de Verónica, Ofelia Villar, e integrantes de la multisectorial de mujeres de Cipolletti. Luego, una extensa columna acompañó el recuerdo y el pedido de justicia no solo por las tres chicas sino también por las mujeres que fueron asesinadas en la ciudad.

“El triple crimen fue triple femicidio”, insistieron en la consigna que se multiplicó en banderas, en carteles y en las voces de quienes marcharon. La columna partió de la esquina de Roca y España. El grupo Danza Memoria realizó una intervención artística para que la memoria no se pierda.

Las actividades para conmemorar el primer triple crimen llevan varios meses. Incluyeron la realización de murales en diversos espacios de la ciudad, propuesta que cerró la semana pasada con un evento en el parque Rosauer.

El viernes a la noche hubo un festival en la facultad de Ciencias de la Educación donde plantaron tres árboles en recuerdo de las chicas y otro en el espacio social y cultural El Andén.

En la base del mástil de la plaza San Martín se realizó ayer una intervención con mosaicos.

Las tres chicas perviven en el recuerdo
Verónica estudiaba Agronomía, María Emilia para maestra jardinera y quería ir luego a Misiones para cursar la licenciatura en Genética. Paula, que aún no había terminado el colegio secundario, se inclinaba hacia el turismo.
María Emilia era mamá de Agustina, de dos años al momento de su muerte. Era fana de Bon Jovi (se había dado el gusto de verlo en un recital) y de River. Cocinaba muy bien, como su hermana Paula, que era igual de agradable, tranquila y algo más reservada. Verónica era hincha de San Lorenzo, le gustaba el aire libre, andar en bici, escuchar a Inxs y rock nacional, como La Renga y Los caballeros de la Quema. Su familia aún conserva aquellos viejos casetes.
Cipolletti